lunes, 22 de mayo de 2023

CUENTO

 

Había una vez, en el hermoso pueblo de Arroyo de la Luz, en la provincia de Cáceres, un grupo de caballos muy especiales que vivían en una granja mágica. Estos caballos tienen colores y personalidades únicas. Había un caballo blanco y noble llamado Nieve, una yegua marrón y juguetona llamada Canela, un caballo negro y valiente llamado Noche y una pequeña yegua de color dorado llamada Estrella.


Todos los días, los caballos se despertaban temprano y salían a jugar en los prados verdes de Arroyo de la Luz. Les encantaba correr y saltar por los campos, sintiendo la suave brisa acariciar sus crines y el sol brillar sobre sus espaldas. Pero ese día, algo extraño sucedió.

 


Mientras los caballos jugaban, una mariposa de colores brillantes voló cerca de ellos. La mariposa parecía triste y los caballos se acercaron a ella para averiguar qué le sucedió. La mariposa les contó que había perdido su camino y no sabía cómo regresar a su hogar en el bosque encantado.

Los caballos, siempre amables y valientes, deciden ayudar a la mariposa. Nieve, el caballo blanco, se ofreció a llevarla sobre su espalda para que pudiera ver el camino desde las alturas. Canela, la yegua marrón, fue en busca de una brújula mágica que conocía a un antiguo sabio del pueblo. Noche, el caballo negro, prometió protegerlos a todos durante su aventura.

Juntos, los cuatro amigos cabalgaron por los hermosos campos y cruzaron los ríos de Arroyo de la Luz. La mariposa estaba emocionada de ver el mundo desde lo alto de Nieve y, gracias a la brújula mágica de Canela, comenzó a seguir el camino correcto hacia el bosque encantado.


En su viaje, los caballos encontraron a otros animales amigables que también necesitaron ayuda. Ayudaron a un pájaro a construir su nido, rescataron a un conejito de un arbusto espinoso y ayudaron a una tortuga a cruzar la carretera. Cada acto de bondad los acercaba más al bosque encantado y les llenaba el corazón de alegría.

Finalmente, llegamos al bosque encantado y encontramos el hogar de la mariposa. La mariposa estaba feliz de reunirse con su familia y agradeció a los caballos por su valentía y amabilidad. Los caballos regresaron a la granja mágica en Arroyo de la Luz, sabiendo que habían hecho nuevos amigos y habían traído alegría a muchos corazones.

 

Desde aquel día, los caballos de Arroyo de la Luz se desarrollaron en héroes de los animales, siempre dispuestos a ayudar a aquellos que lo necesitan. Y cada vez que los niños del pueblo vieron a Nieve, Canela, Noche y Estrella, recordaban la importancia de la amabilidad y la valentía.



Dedicado a mis alumnos de Arroyo de la Luz

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